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martes, 27 de septiembre de 2011
CAMBIO DE LIBRO
Bueno, bueno...empezamos el curso y con nuevo libro. Espero que sea del agrado de todos y que aprendamos mucho con él que es de lo que se trata.
martes, 30 de agosto de 2011
Tempus fugit
El tiempo se nos escapa entre los dedos muchas veces, y, en verano nos da la sensación que pasa más rápido cuando nos lo pasamos bien en esos días de piscina, de paseo con amigos, de risas en un parque...y que el tiempo se para a la hora de la siesta o cuando nos aburrimos...pero luego, irremediablemente llega el día de volver a la rutina (clases, pasillos, patios...) y nos preguntamos si hemos sido capaces de aprovechar todas las horas del verano. Así que, amig@s, vivid vuestros últimos días de vacaciones intensamente.
Nos vemos a la vuelta
Nos vemos a la vuelta
viernes, 15 de julio de 2011
jueves, 30 de junio de 2011
Libro digital-text
Según me ha comentado Jaume os recomiendo que no compréis el libro de digital-text hasta que no os informemos de lo contrario.
Cuando tenga nuevas informaciones actualizo desde lapaginadelcastellano.blogspot.com
¡Buen verano!
Cuando tenga nuevas informaciones actualizo desde lapaginadelcastellano.blogspot.com
¡Buen verano!
domingo, 26 de junio de 2011
LIBROS PARA LEER EN LA PLAYA
Siempre decís...¡qué royo!, ¡vaya libro que habéis elegido!...pues ahora es vuestro momento, recomendad libros para leer en la playa, en el camping, en casa de la abuela, en el sofá mientras los demás hacen la siesta, en la terraza por la noche cuando empieza el fresquito...esos libros que os apetece leer y durante el curso no habéis tenido tiempo...
Empiezo yo...
MIRIAM: Cumbres borrascosas y Si te dicen que caí (son para adultos, así que ahora recomendad vosotros libros juveniles)
Empiezo yo...
MIRIAM: Cumbres borrascosas y Si te dicen que caí (son para adultos, así que ahora recomendad vosotros libros juveniles)
sábado, 18 de junio de 2011
VERANO
Llega el verano y con él se acaban las clases, pero eso no quiere decir que el blog no vaya a seguir funcionando. Tengo muchos proyectos:
Nos vemos el año que viene por los pasillos.
- Incorporar las recomendaciones de libros que me habéis ido enviando.
- Adjuntar la página sobre mujeres escritoras
- Leer todos los libros que me han regalado
Nos vemos el año que viene por los pasillos.
viernes, 20 de mayo de 2011
Latín (Ricardo Sosa)
El latín, junto con el osco y el umbro, pertenece a la rama itálica del indoeuropeo, una lengua prehistórica hipotética hablada hace unos cuatro mil años. Unos dos mil años antes de Cristo, oleadas migratorias procedentes de una zona cercana al Mar Caspio o al Mar Negro llevaron su lengua hacia el este y hacia el oeste, alcanzando por un lado la Bretaña y la Hispania y, por el otro, la India, por lo que se los llamó indoeuropeos.
En este largo periplo que duró varios siglos, los migrantes legaron su lengua, que fue cambiando a través de los siglos hasta que en cierto momento los habitantes de diferentes regiones ya no se entendían entre sí y ni siquiera tenían noción del parentesco entre sus idiomas.
Los lingüistas dividieron las lenguas indoeuropeas —cuyas herederas corresponden hoy aproximadamente al habla de la mitad de la humanidad— según el tratamiento de las guturales, considerado como línea divisoria de los hechos dialectales del tiempo prehistórico. La distinción se estableció de acuerdo con la pronunciación del número cien (centum), que es kentum en el primer grupo y satem en el segundo.
Los latinos, que obviamente pertenecían al primer grupo, heredaron de los indoeuropeos el carácter sintético de su lengua, con un sistema de declinaciones nominales del cual perdieron, antes de la época clásica, el caso locativo.
Muchas palabras del indoeuropeo llegaron directamente al latín y otras fueron tomadas de diferentes lenguas parientes. Así udero- (abdomen, vientre) dio lugar en latín a uterus (útero), pero también al griego hysterá (vientre). Análogamente, la raíz indoeuropea pod- (pie) dio lugar en latín a pes, pedis; en germánico a fot, que se transmitió al inglés antiguo hasta llegar al moderno foot; en francés a pied, en italiano a piede, en portugués a pé, y pie en español, etc.
La palabra latina para rodilla, genus, proviene de la raíz indoeuropea genu-, que también dio lugar en inglés a knee, pasando antes por el germánico knewam, (Knie en el alemán moderno). Esta raíz aparece también en el sánscrito janas y, a través del romance llega al francés genou, al italiano ginocchio y al portugués joelho.
La raíz weid- (ver) por su parte, está presente en el griego eidon, en el sánscrito veda, en el germánico wir y en el latín video. En las lenguas modernas, los descendientes de esta raíz prehistórica sobreviven en el español y portugués ver, en el francés voyer, en el italiano vedere y en el catalán veure. Todas estas palabras tienen sus correspondientes en sánscrito, idioma que sirvió de puente a los lingüistas entre el indoeuropeo y las lenguas clásicas.
A pesar de la proximidad lingüística que se creía que existía entre el griego y el latín, se sabe hoy que las semejanzas halladas no son diferentes de las que existen entre otras lenguas indoeuropeas y que la gran cantidad de vocablos comunes corresponden más bien a las estrechas relaciones mantenidas por ambos pueblos y el consiguiente trasiego de mercaderes, negociantes y esclavos. Así, los romanos tomaron de los griegos vocablos como balineum, machina, talentum, poena, ancora, purpura, gubernare, etc. Esta última palabra, en griego kybernetikós, fue retomada modernamente para dar lugar también a cibernética.
Artículo extraído de: http://www.elcastellano.org/
En este largo periplo que duró varios siglos, los migrantes legaron su lengua, que fue cambiando a través de los siglos hasta que en cierto momento los habitantes de diferentes regiones ya no se entendían entre sí y ni siquiera tenían noción del parentesco entre sus idiomas.
Los lingüistas dividieron las lenguas indoeuropeas —cuyas herederas corresponden hoy aproximadamente al habla de la mitad de la humanidad— según el tratamiento de las guturales, considerado como línea divisoria de los hechos dialectales del tiempo prehistórico. La distinción se estableció de acuerdo con la pronunciación del número cien (centum), que es kentum en el primer grupo y satem en el segundo.
Los latinos, que obviamente pertenecían al primer grupo, heredaron de los indoeuropeos el carácter sintético de su lengua, con un sistema de declinaciones nominales del cual perdieron, antes de la época clásica, el caso locativo.
Muchas palabras del indoeuropeo llegaron directamente al latín y otras fueron tomadas de diferentes lenguas parientes. Así udero- (abdomen, vientre) dio lugar en latín a uterus (útero), pero también al griego hysterá (vientre). Análogamente, la raíz indoeuropea pod- (pie) dio lugar en latín a pes, pedis; en germánico a fot, que se transmitió al inglés antiguo hasta llegar al moderno foot; en francés a pied, en italiano a piede, en portugués a pé, y pie en español, etc.
La palabra latina para rodilla, genus, proviene de la raíz indoeuropea genu-, que también dio lugar en inglés a knee, pasando antes por el germánico knewam, (Knie en el alemán moderno). Esta raíz aparece también en el sánscrito janas y, a través del romance llega al francés genou, al italiano ginocchio y al portugués joelho.
La raíz weid- (ver) por su parte, está presente en el griego eidon, en el sánscrito veda, en el germánico wir y en el latín video. En las lenguas modernas, los descendientes de esta raíz prehistórica sobreviven en el español y portugués ver, en el francés voyer, en el italiano vedere y en el catalán veure. Todas estas palabras tienen sus correspondientes en sánscrito, idioma que sirvió de puente a los lingüistas entre el indoeuropeo y las lenguas clásicas.
A pesar de la proximidad lingüística que se creía que existía entre el griego y el latín, se sabe hoy que las semejanzas halladas no son diferentes de las que existen entre otras lenguas indoeuropeas y que la gran cantidad de vocablos comunes corresponden más bien a las estrechas relaciones mantenidas por ambos pueblos y el consiguiente trasiego de mercaderes, negociantes y esclavos. Así, los romanos tomaron de los griegos vocablos como balineum, machina, talentum, poena, ancora, purpura, gubernare, etc. Esta última palabra, en griego kybernetikós, fue retomada modernamente para dar lugar también a cibernética.
Artículo extraído de: http://www.elcastellano.org/
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